El Colombiano
Publicado el 01-26-2012

La paradoja del 'pico de oro' Obama

Alfredo Mantilla
editor@elcolombiano.net


El discurso del pasado martes del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sobre el estado de la unión, encierra una gran paradoja en varios de sus apartes: puntualiza muchas verdades, pero está aderezado con mentiras.

Es claro que en varios de los datos referidos al asunto económico, el jefe de estado tiene mucho de razón, pero de igual manera durante ese discurso ante las cámaras de TV y legislativas, sacó muy seguido el espejo retrovisor para echarle todas las culpas de los problemas —o de lo que sigue mal—, al gobierno anterior y eso, cuando se encuentra ya con el sol a sus espaldas y de cara a una campaña por la reelección, no habla muy bien de él y lo nivela de alguna manera con los mandatarios latinoamericanos tan dados a esa manida práctica. En Colombia es casi peste.

En uno de los puntos, el que tiene que ver con la política migratoria —uno de los que más me interesa a mí y, de pronto, a muchos de los que leen esto— el moreno volvió a su retórica populista que busca congraciarse especialmente con los hispanos, cuando todos sabemos bien que hasta este momento de su mandato ha sido una de sus grandes promesas incumplidas. De nada valen las excusas y el tratar de tirar la pelota al campo del Congreso (aunque los legisladores son igualmente culpables del estancamiento) en un asunto que interesa a millones de personas en este gran país. El mismo que ha sido levantado precisamente por inmigrantes.

A estas alturas, es obvio que Obama dirá casi cualquier cosa con tal de quedarse cuatro años más en la Casa Blanca, sin importar que buena parte de la población estadounidense —hoy por hoy—está decepcionada con su trabajo.

Lo curioso del asunto es que a pesar de esa percepción negativa, las probabilidades de que la actual administración repita son altísimas, porque del otro lado de la acera se encuentra un partido republicano cuyos precandidatos no terminan de convencer ni a sus propios militantes. Frente a todos y cada uno de los que participa en la puja hay un ‘pero’ y eso, a la hora de la verdad, terminará favoreciendo al ‘pico de oro’ Obama, quien no parece tener rivales cuando le ponen un micrófono por delante.