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El Colombiano
Publicado el 01-13-2012
Trinos para distraer y un vagoncito...
Alfredo Mantilla
editor@elcolombiano.net
El trino colgado por el presidente J.M. Santos en Twitter para ripostarle al capo de las farc, alias “timochenko”, y su propuesta de retomar las conversaciones de paz, se me antoja como una frase muchas veces repetida en la última década: “No queremos más retórica, el país pide hechos claros de paz. Que se olviden de un nuevo Caguán”.
Ese ‘nuevo Caguán’ —para quienes llegaron tarde—, se ha inscrito en la historia nacional como un remoquete para referirse al frustrado diálogo con la guerrilla que se estableció durante el gobierno de Andrés Pastrana, quien, por cierto, enseguida salta como una rana para reivindicar el triste episodio como una victoria de sus cuatro años para el olvido, repitiendo una y otra vez que esa mamadera de gallo que le montó ‘tirofijo’ y su combo, mientras fortalecían su aparato militar, sirvió para desnudar a las farc ante el mundo. ¡Pobre pendejo!
Ahora el tal “timochenko”, insta a Santos —en un comunicado difundido por Internet— a entablar un diálogo “de cara al país” sobre “las privatizaciones, la desregulación, la libertad absoluta de comercio e inversión, la depredación ambiental, la democracia de mercado, la doctrina militar”... y al parecer un largo etcétera. Y J.M., quien ve que sus locomotoras no arrancan todavía, cuando está cerca de cumplir 18 meses en el coroto, se da la licencia para distraer al país con el mismo temita de siempre. Como en el cuento del gallo capón de mis años más mozos. ¿Se acuerdan?
Sabido es que ese asunto no llegará a ningún Pereira, pero —¡ojo!— Colombia debe encender la alerta naranja, como quiera que al otro lado de la frontera acaban de nombrar ministro de la defensa a un ‘general a la fuerza’ que responde al nombre de Henry Rangel Silva, amigo de vieja data de los terroristas de las farc y —según informes del gobierno estadounidense— con vínculos non santos con los carteles de la droga. ¡Toda una joyita de la más pura estirpe chavista!
Para terminar, una zanahoria: Aplaudo al gobierno colombiano por la decisión de eliminar progresivamente la engorrosa y atrasadora tramitología nacional. No es una locomotora, pero por lo menos llega a vagoncito. ¡Buena J.M.!
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