El más tenebroso de los bandoleros modernos ha sido -sin duda- Pablo Escobar.
Ricardo Rondón Ch.
Cualquier día lo puede encontrar uno sentado en una de las bancas del apacible sector del Bosque Izquierdo, en Bogotá, contemplando los magníficos arreboles de una tarde a punto de morir. Sólo, acariciando su plateada barba que le da un aire de profeta bíblico, Pedro Claver Téllez, sin más riqueza que la de su sabiduría y la de tantos años de experiencia en el periodismo investigativo, la filología, la cátedra y la narrativa, resume la historia de un país acosado por la mala sangre de los corruptos y las balas mortíferas de los acérrimos enemigos de la vida y de la generosidad humanas.
Téllez, santandereano raizal, autor entre otros libros de ‘Crónicas de la vida bandolera’, un capitulario de semblanzas de los más aguerridos bandidos que hicieron historia en el Siglo XX, desde ‘Sangrenegra’, pasando por ‘Chispas’, ‘Desquite’, Efraín González hasta Pablo Escobar Gaviria, y también de ‘Biografía del disparate’, ‘La hora de los traidores’, ‘Rebelde hasta morir’ y ‘El periodismo como historia’, mete el dedo en la llaga de una de las heridas incurables de esta Colombia desangrada: la violencia. Pedro Claver fue ficha clave en la investigación, el guión y la producción de ‘Sumas y restas’, la película de Víctor Gaviria.
Entrevista con la historia
¿Cómo ha cambiado el concepto del bandolero en Colombia?
“El bandolero fue politizado en una época, tenía sus convicciones políticas. Ahora priman los intereses económicos, lo cual hace más delicado y confuso el panorama de la violencia en el país”.
¿Por qué Colombia se ha caracterizado por ser un país de bandoleros?
“Yo creo que se debe al desgreño administrativo de los recursos naturales del país. Desde la época de las caucheras hemos dejado en manos de grupos clandestinos la explotación de nuestros recursos naturales y eso
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