Cubierto con la bandera de Colombia, Radamel Falcao (c) celebra con el trofeo tras la victoria 4-1 del equipo ante el Chelsea hoy, viernes 31 de agosto de 2012, en la Supercopa de Europa en el estadio Luis II de Mónaco. Falcao marcó tres goles. EFE/SEBAST
Jenaro Lorente
Al término del partido, los seguidores del Atlético contaban los minutos que restaban para el cierre del mercado estival. Eufóricos y ufanos por el tremendo baño al campeón de la Champions, los aficionados suspiraban porque nadie se atreviese a última hora a arrebatar al, seguramente, mejor delantero de su historia.
Porque Radamel Falcao rompió con su "hat trick" todos los registros. El partido del colombiano fue inmejorable, lo mismo que su efectividad. Sus tantos le han dado al Atlético dos títulos en su primera temporada como rojiblanco. Dos al Athletic de Bilbao, en Bucarest, en la final de la Liga Europa el pasado mayo y tres ante el Chelsea en Mónaco.
Los cinco, espectaculares, han dado la vuelta al planeta y le han catapultado como uno de los mejores nueves del mundo. Y le han concedido dos éxitos europeos al Atlético en otro año (2012) para enmarcar. Para eso se ficha a los goleadores, para que marquen en las finales y lleven los trofeos a las vitrinas de sus equipos.
Falcao lo ha hecho, y de qué manera, y ha rentabilizado totalmente el dinero invertido por él.
Ahora, la tarea del Atlético será la de retenerlo muchos años en sus filas. La afición no quiere reeditar otro capítulo como el vivido con el Kun Agüero. Al argentino pocos le añoran ya en el Calderón. Falcao ha conseguido borrarle de sus mentes, pero el colombiano necesita jugar la máxima competición europea. Un "killer" como él debe estar en el mejor escaparate y los rojiblancos deben centrarse esta temporada en lograr la clasificación.
Pero eso es futuro. El presente es que Radamel se confirma en el estrellato mundial y como infalible en las finales que disputa. Tres de tres. Ganó la Liga Europa en 2011 anotando el
...