Los jugadores del club alemán celebran su pase a la final, tras derrotar en la tanda de penaltis al Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu. EFE / Juanjo Martín
La clasificación del Bayern Múnich para la final de la Liga de Campeones, que disputará ante el Chelsea, le sitúa a un paso de romper la maldición del anfitrión, ya que en la historia de la Liga de Campeones ningún equipo ha podido levantar el trofeo en su propio estadio el próximo 19 de mayo.
La final se jugará en el Alianz Arena de Múnich, feudo habitual del cuadro muniqués. Nadie hasta ahora, con el nuevo formato, había alcanzado incluso la final.
Previamente, la final se ha disputado en estadios tan notables como el Santiago Bernabéu, el Camp Nou, Old Trafford, el Amsterdam Arena y el Giuseppe Meazza. Todos de equipos que han ganado el torneo, dominadores en los últimos años. Pero nunca lo hicieron en su propio recinto.
Sólo dos equipos han ganado la Liga de Campeones en sus respectivos países: Borussia Dortmund en el Olympico de Múnich y el Juventus en Roma.
Previamente, en la Copa de Europa, solo dos equipos se proclamaron campeones en su estadio. El primero fue el Madrid de Di Stéfano, que se impuso a la Fiorentina (2-0) en el Bernabéu en 1957. Igualmente, en 1965, el Inter de Milán, que venció 1-0 al Benfica en San Siro.
Otro equipo que lo tuvo en la mano pero que perdió fue el Roma, que perdió en el Olímpico ante el Liverpool en el lanzamiento de penaltis. Ahora, el Bayern puede romper el maleficio.
El conjunto bávaro, que eliminó al Real Madrid en los penaltis, jugará la novena final de su historia en la máxima competición continental.
El Bayern es el cuarto club más laureado en la historia de la competición. Totaliza cuatro en ocho finales jugadas. Uno menos que el Liverpool, al que puede dar alcance si vence
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