En un pretendido homenaje al género de terror, “The Cabin in the Woods” convierte los manidos clichés de las películas de miedo en herramientas al servicio de una conspiración en la que víctimas y verdugos juegan un papel que trasciende su propio drama.
A simple vista, la cinta, que se estrena el viernes en EE.UU., parece tratar sobre un viaje de fin de semana de unos jóvenes a una cabaña aislada en el bosque donde no falta el típico relato sobre unos crímenes despiadados, un sótano al que no hay que bajar y una amenaza sobrenatural, una fachada que es solo la punta del iceberg.
“La idea era escribir una carta de amor al género de terror. Queríamos examinar por qué hacemos estas películas una y otra vez y por qué las vemos”, dijo a Efe su director Drew Goddard, que fue productor y guionista de “Lost” y ahora ha escrito el guion de “The Cabin in the Woods” junto a Joss Whedon, creador de la serie “Buffy The Vampire Slayer”.
Hecho el planteamiento inicial, “The Cabin in the Woods” da un giro y revela rápidamente al espectador los entresijos del terror que sufren los jóvenes en una especie de maquiavélico “reality show” orquestado desde un centro de control en el que sus empleados contemplan lo que ocurre como parte de su rutina laboral.
El contraste entre ambas situaciones hace que la tensión y el humor se alternen a lo largo del filme, que poco a poco va descubriendo el propósito final e impredecible de tanta tragedia.
“Lo más difícil del trabajo era mantener el tono, era algo de lo que éramos conscientes. Había que encontrar ese equilibrio entre comedia y terror para no caer demasiado en ninguno de los dos y tener nuestra propia
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