Este es uno de los 21 retratos gigantes perteneciente al proyecto "Héroes sin Fronteras", iniciativa del Programa Paz y Reconciliación de la Alcaldía y la Secretaría de Educación. EFE/Luis Eduardo Noriega
por Mailyn Castro
Con el objetivo de evitar que los niños sean reclutados por grupos armados, una barriada de la ciudad de Medellín apareció esta semana con 21 retratos gigantes de los llamados "héroes sin fronteras", que son simples ciudadanos que reclaman el fin de la violencia.
Se trata de una iniciativa del Programa Paz y Reconciliación de la Alcaldía de Medellín y la Secretaría de Educación, que busca exaltar la historia de vida de los habitantes de la Comuna Uno, uno de los asentamientos más pobres de esa urbe.
Sonrisas de niños que quieren crecer en paz y miradas fijas que reflejan la tristeza de ancianos constituyen algunas de las imágenes gigantes en blanco y negro que han invadido ese barrio.
Y esto no es más que un proyecto de prevención de reclutamiento, que incluye talleres en los que participan desmovilizados que comparten testimonios y pruebas de superación.
Busca además generar capacidades y estrategias para que esos niños y jóvenes, que un día formaron parte de las organizaciones ilegales, no vuelvan a caer en la tentación.
"Aquí en la ciudad tenemos una particularidad, a los niños no siempre los obligan a ingresar a un grupo armado, a veces ellos eligen estar ahí porque consideran que pueden satisfacer su proyecto de vida, por condiciones económicas o por reconocimiento", explicó hoy Lina Álvarez, psicóloga del proyecto.
Los talleres pretenden que esos jóvenes atraídos por el conflicto opten por vivir lejos de la violencia del barrio y dediquen su tiempo a trabajar en la resolución de conflictos y la superación de los efectos de la guerra.
Asimismo, la campaña busca desestigmatizar la idea de que este barrio es uno de los más violentos de Medellín y mostrar, través de las imágenes, "héroes cotidianos, personas comunes y corrientes, gente
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