Momentos antes de anunciar los relevos en la cúpula militar, el presidente Santos se da la mano con el general Naranjo en presencia del nuevo ministro y otros miembros del estamento castrense. SIG/César Carrión
por Ovidio Castro Medina
El director de la Policía Nacional, general Óscar Naranjo, es el único cargo que se mantuvo el martes tras la reestructuración en las Fuerzas Armadas anunciada por el presidente Juan Manuel Santos, y también el único que no ha sido relevado desde el Gobierno de Álvaro Uribe.
Naranjo, quien ha protagonizado los golpes más sonoros dados a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en los últimos años, fue nombrado director de la Policía el 17 de mayo de 2007 por el expresidente Uribe.
La "Operación Jaque", por la que fueron rescatados en 2008 quince secuestrados, entre ellos la excandidata presidencial Ingrid Betancourt, y la "Operación Fénix", que llevó ese mismo año a la muerte en Ecuador del que fuera número dos de las FARC, alias "Raúl Reyes", están en la lista de éxitos policiales que se le atribuyen.
El más reciente golpe, realizado de forma conjunta por la Policía y las Fuerzas Militares, fue el bombardeo al campamento del exjefe militar de esa guerrilla, alias "Mono Jojoy", en 2010, que acabó con la vida del guerrillero y puso en tela de juicio el poderío de la guerrilla.
Un ferviente investigador desde sus inicios como policía, Naranjo fue enviado por el expresidente Andrés Pastrana (1998-2002) a Londres como agregado de la Policía.
Regresó a Colombia cuando Uribe, ya en el poder, lo designó comandante de la Policía de Cali, en el suroeste del país, desde donde comenzó a combatir a los poderosos carteles de la droga.
Después de varios años y de ocupar distintos cargos al interior de la institución, Uribe lo nombró director de la Policía Nacional.
Desde ese puesto concluyó la reestructuración de la Policía emprendida años atrás, la volvió más operativa y modernizó los sistemas de inteligencia, los que han
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