La creencia popular le atribuía la facultad de hacer llover o de volver fértiles a las mujeres.
Susana Madera
El monolito precolombino conocido como "San Biritute", al que le atribuyen poderes sobre la fertilidad y la lluvia, regresa esta semana al pueblo ecuatoriano de Sacachún, donde su salida hace más de medio siglo coincidió con el inicio de sequías y el éxodo de la población.
Descubierto en el Cerro Las Negras en 1869, "San Biritute" fue trasladado a la vecina Sacachún, pero en 1952 y contra la voluntad popular, militares se llevaron la escultura, de 2,35 metros de altura y casi una tonelada de peso, a una calle de Guayaquil, donde permaneció varios años antes de exhibirse en un museo.
Su forma fálica y el presentar un miembro viril al que se acercan sus manos creó polémica en Sacachún, donde la iglesia tampoco veía bien que se le "santificase" y se le otorgasen "poderes", recuerda Joaquín Moscoso, director de Proyectos Emblemáticos del Ministerio Coordinador de Patrimonio de Ecuador.
"La gente le asignaba un valor simbólico y cierto tipo de propiedades hasta metafísicas", comentó Moscoso a Efe, al considerar que no se puede encasillar como un culto pagano. Lo clasificó, más bien, en el ámbito de las creencias "como en el mundo católico y el cristiano se les da también a cierto tipo de santos y vírgenes".
Sacachún, extendida sobre 12.000 hectáreas y dedicada básicamente a la crianza de animales, es una comunidad cristiana que, en opinión de Moscoso, necesitaba fortalecer su identidad con ciertos elementos simbólicos como "San Biritute", de la cultura manteño-huancavilca, que se desarrolló entre los años 800 y 1.500 después de Cristo.
Moscoso espera que la Iglesia Católica no se pronuncie sobre el retorno de "San Biritute" a la provincia de Santa Elena pues ya se han superado, dice, "oscurantismos", en tanto que el representante del arzobispo en la zona, Eduardo
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