Una modelo desfila por la pasarela con una creación de Gustavo Lins. EFE/Maya Vidon
Lola Loscos
El modisto brasileño Gustavo Lins presentó una colección de Alta Costura muy especial, junto a la que mostró además su talento como artista plástico en los cuadros que servían de telón de fondo al desfile de sus ideas para la próxima temporada invernal.
La cita tuvo lugar en una galería de arte de la calle Montpensier, junto a los jardines de Palais Royal y la Comedia Francesa, allí donde la coqueta pasarela Lins se convirtió pronto en una sauna que el público dejó sudoroso pero feliz tras haber disfrutado y aplaudido con entusiasmo al virtuoso modisto.
En declaraciones a Efe, el creador explicó en un casi perfecto español cómo había hecho sus diseños "con restos, con todo lo que quedaba del pasado" en su taller.
La técnica no es nueva y algunas de sus piezas más celebradas fueron siempre hechas a mano con retazos de cuero, ante, tela y otros materiales de primera categoría.
Muy influenciado por la cultura japonesa y por el saber vivir brasileño, este artista nunca desdeñó la recuperación de bellos tejidos, por pequeñas que fuesen sus dimensiones, pues con ellos es capaz de construir prendas maravillosas y únicas, de corte impecable y de gran belleza y sobriedad.
Para la próxima temporada invernal, su colección, como los cuadros que le acompañaron, fueron producto de un gran trabajo de reciclaje en el que utilizó "todo lo que quedaba" en su lugar de trabajo hasta construir 11 modelos en georgette de seda, jersey de seda, cuero, piel de visón y piel de zorro.
En el terreno de la moda, el reciclaje produjo tejidos mosaico reunidos de manera incierta y forma evasé al girar el conjunto en bies.
El modisto, que cortó faldas, vestidos, chaquetas y abrigos directamente sobre la materia prima, sin
...