Que Radamel Falcao García —el samario que juega en el Oporto de Portugal— haya convertido un soberbio gol de cabeza para darle a su equipo el título de campeón de la Liga Europa-Copa de la UEFA, batiendo de paso el récord de goles en una edición de ese torneo, al ponerle firma colombiana a 17 tantos en 14 partidos, le quita a uno el sabor amargo dejado por otra de nuestras figuras de relumbrón internacional. Me refiero a la cantante Shakira, a quien le hicieron un autogol por ‘supuestamente’ enviarle una guitarra firmada al mandamás de Venezuela, Hugo Chávez.
La barranquillera salió a desmentir el asunto, diciendo que ella había puesto su rúbrica en seis instrumentos a pedido de los organizadores de un concierto suyo en Caracas, sin tener la menor idea de a dónde iban a parar las guitarritas, pero de cualquier manera ese pase le salió medio chueco a la de las caderas calientes.
Como están las cosas en la pobre Venezuela, no me extrañaría que los organizadores —obligadamente con cercanías al régimen— le hubiesen puesto esa cascarita de mango a la cantante para sacarle jugo en beneficio de su waka-waka político. Así son ellos.
Pienso que la exitosa cantante —próxima a sacar el video de su tema ‘Rabiosa’—, debería bajarle un poco a ese afán de estar siempre en la palestra, porque no es lo mismo exhibirse con su actual novio, el jugador del Barcelona de España, Gerard Piqué —a pesar de los rumores y fotos algo comprometedoras que circulan de él— a que la relacionen con un elemento de la calaña del financista de las farc.
“Deje así”, dirá más de uno, y la verdad prefiero seguir con el tema del goleador de 25 años, quien superó
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