El estudio dirigido por Sandra Villafuerte incluyó a 449 personas provenientes de 173 familias, de las cuales 129 tenían al menos un miembro diagnosticado con dependencia o abuso del alcohol.
El estudio dirigido por Sandra Villafuerte incluyó a 449 personas provenientes de 173 familias, de las cuales 129 tenían al menos un miembro diagnosticado con dependencia o abuso del alcohol.
Los investigadores en el Sistema de Salud de la Universidad de Michigan han descubierto un posible vínculo entre las variaciones genéticas relacionadas con el alcoholismo, el comportamiento compulsivo y una región del cerebro involucrada con los apetitos y la ansiedad.
Los resultados, que se publican en Internet el 12 de abril en la revista Molecular Psychiatry indican que las variaciones en el gen GABRA2 contribuyen al riesgo de alcoholismo porque influyen en los comportamientos impulsivos, al menos en parte, mediante una porción de la corteza cerebral conocida como ínsula, dijo Margit Burmeiser, profesora investigadora en el Instituto de Neurociencia Molecular y de Conducta de la UM.
“Los científicos a menudo encuentran asociaciones estadísticas entre conductas y varios genes, pero el mecanismo que opera en esos casos sigue siendo poco conocido”, dijo Burmeister. “En este caso hemos dado algunos pasos hacia la explicación de cómo algunos factores genéticos de riesgo específico influyen el comportamiento y el cerebro”.
Las personas en momentos de tensión o dificultades y que tienen asimismo la variante genética de riesgo tienden a actuar de manera impulsiva, un comportamiento que puede conducir al desarrollo de problemas con el alcohol, indicó la autora principal Sandra Villafuerte, una investigadora en el Instituto de Neurociencia Molecular y de la Conducta, y del Departamento de Psiquiatría.
“El desarrollo de una comprensión más profunda de los varios factores genéticos y ambientales involucrados en los comportamientos riesgosos pueden orientar los esfuerzos de prevención y tratamiento en el futuro”, añadió Villafuerte.
El estudio incluyó a 449 personas provenientes de 173 familias, de las cuales 129 tenían al menos un miembro diagnosticado con dependencia o abuso del alcohol. Las personas con ciertas variantes en el gene GABRA2 resultaron más propensas a mostrar síntomas de dependencia del alcohol y niveles
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