Las sátiras al ministro Lieberman han quedado plasmadas en una exposición bien ácida.
Antonio Pita Tel Aviv, Israel
políticos hablan una lengua europea con un registro alto, es decir, a cómo se presentan ante el mundo como hombres de paz preocupados por los palestinos, cuando en realidad son incluso más responsables que Lieberman de las políticas de Israel", argumenta.
La exposición no ha sentado nada bien en algunos sectores de Israel y ha llevado incluso a un colectivo de derechas, el Foro Legal por la Tierra de Israel, a escribir a la Fiscalía General del Estado para pedir que se investigue a sus organizadores y al Ministerio de Educación para que corte la financiación al centro académico superior de Beit Berl, del que depende la galería.
"Pese a la importancia de la libertad de expresión y la necesidad de protegerla, este derecho democrático no puede ser un refugio y una excusa para la incitación o para quienes usen el arte para hacer un llamamiento a la violencia", denuncia la organización.
La comisaria defiende el derecho a provocar y establece un paralelismo: "Al igual que Lieberman puede decir lo que dice, nosotros, desde la libertad del arte, también podemos".