Durante muchas décadas, el sistema de educación pública les había fallado a millones de nuestros estudiantes
Muchos estudiantes -especialmente de minorías- eran pasados al siguiente grado con un nivel en lectura y cálculos matemáticos varios años a la zaga de sus compañeros.
Rod Paige y Alphonso Jackson *
La educación es el camino del desarrollo personal, la seguridad económica y la futura oportunidad. Es la salida para la pobreza y la vivienda pública subsidiada. La educación es el camino de la libertad misma.
De ahí que cada uno de nosotros desee una buena educación para nuestros hijos. Así, es motivo de preocupación cuando nuestros hijos tienen dificultades en la escuela, sobre todo cuando se quedan atrás.
Existen los medios necesarios para garantizar que todos los niños reciban una buena educación, ahora mismo. Los instrumentos están contemplados en la Ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás (No Child Left Behind Act), la cual fue propuesta por el Presidente Bush y aprobada por el Congreso en 2001.
Necesitábamos esta ley. Durante muchas décadas, nuestro sistema de educación pública les había fallado a millones de nuestros estudiantes. A pesar de las grandes sumas de dinero, los buenos maestros, los discursos optimistas y las mejores intenciones, el resultado no fue igual para todos.
Muchos -la mayoría- de los estudiantes norteamericanos recibían una educación de talla mundial; pero varios millones de ellos casi no recibían ninguna educación en absoluto. Eran pasados indistintamente al siguiente grado con un nivel en lectura y cálculos matemáticos varios años a la zaga de sus compañeros.
A estos estudiantes los conocíamos. En muchos casos éramos usted y yo, o nuestros hijos o hijas, o los jóvenes que vivían en las viviendas públicas o en la misma cuadra que nosotros. Ellos pertenecían a categorías familiares: africano americanos, hispanos, bajo ingreso económico, no angloparlantes, o con necesidades especiales.
Para ellos, la educación consistía en ser ignorados, desatendidos y pasados por alto. Todo tenía un patrón terriblemente familiar, una nueva segregación
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