Los padres deben de alguna manera saber que reciben o escuchan sus hijos por internet.
por Víctor Mur
terapéuticos para enfermedades como el autismo.
Ciertas frecuencias pueden estimular la imaginación o la creatividad, lo que podría crear las alucinaciones que los consumidores afirman tener durante o después de escuchar las sesiones.
Algunas voces alertan sobre la posibilidad de que, a la larga, las drogas digitales puedan provocar disfunciones cerebrales.
Los hipotéticos peligros de las "e-drugs" no parecen preocupar demasiado a los más jóvenes, que comparten sus experiencias en las redes sociales, donde recomiendan las mejores dosis.
"Sentí llamas en mis brazos, que bajaban poco a poco hasta los dedos de los pies, tenía la impresión de que mi brazo pesaba una tonelada y uno de mis dedos estaba encorvado. Entonces empecé a sentirme muy raro. Fue genial", relata en un chat "Sugar Killer", quien dice que ha visto a una tortuga, un elefante verde y hasta un Papá Noel derrapando a los pies de su cama.
Las dosis más populares en la red tienen nombres tan sugerentes o psicotrópicos como "Orgasm", "Peyote", "Marijuana" o "Lucid Dream", que son algunas de las más descargadas.
"Mi corazón latía muy fuerte y temblé como un loco. Después me calmé y la dosis se paró. Respiré fuerte y pensé que fue genial. Efectos después de la dosis: excitación y ganas de hacer muchas cosas. La vida es genial", dice una usuaria bajo el pseudónimo de "Larta".
Las sesiones se engloban por temas. Así, se pueden encontrar algunas prescritas para desarrollar la imaginación, disfrutar más de una partida de videojuego o de actividades deportivas o, incluso, para aumentar el placer de las relaciones sexuales.
"Al principio nada de especial, como siempre, relajación muscular... pero a los 10 minutos me sentí súper bien. Tenía más sensibilidad en mis extremidades, de golpe tuve una erección", comenta otro
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