La relación que mantienen la fotografía y la escultura desde hace casi 200 años centra una nueva exposición en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), que recoge unas 300 imágenes captadas por algunos de los artistas más relevantes de los siglos XIX y XX.
La muestra, que recoge el trabajo de un centenar de artistas bajo el nombre de "The Original Copy" ("La copia original"), repasa la fascinación que desde el final de modernismo hasta la actualidad han sentido creadores como Man Ray o Marcel Duchamp por la escultura y cómo se ha conseguido dotar a este arte de una nueva dimensión.
Como señala el título de la muestra, que se inaugura este fin de semana, la nueva perspectiva alcanzada con la reproducción fotográfica de un objeto artístico ya existente convierte la copia en una nueva obra de arte o un "original".
La estrecha relación entre esas dos artes data desde el nacimiento de la fotografía en 1839, cuando los artistas empezaron a recolectar y difundir imágenes de objetos escultóricos que no se podían llevar con ellos pero que sí podían recordar a través de sus instantáneas.
El MoMA indicó en un comunicado que una de las inspiraciones de la exposición proviene de un texto de 1947 del escritor André Malraux (1901-1976) titulado "El museo imaginario", en el que el francés afirmaba que, desde la expansión de la fotografía, la historia del arte se convirtió en "la historia de lo que puede ser fotografiado".
La simbiótica relación entre ambas disciplinas queda patente en la muestra a través de los diez conceptos en los que se ha dividido la exposición, como los "readymades", los famosos objetos cotidianos de Duchamp (1887-1968) elevados a la categoría de arte, o el uso del cuerpo humano como elemento escultórico.
La comisaria de la muestra, Roxana Marcoci, señaló a Efe que el trabajo realizado por fotógrafos clásicos, como el pionero de la reproducción instantánea William Fox Talbot, y contemporáneos han ayudado a entender al espectador qué es la escultura "de una forma muy creativa".
Marcoci destacó especialmente la producción de los surrealistas, como los integrantes del movimiento Dadá, "cuyas esculturas eran en realidad fotografías destinadas a ser imagen y que, por tanto, no existen como objetos tridimensionales".
La exposición recoge algunas de las instantáneas más representativas de la historia de la fotografía, como la popular "El
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