El Kizashi tiene una postura redondeada tipo Audi. De perfil, especialmente la línea del techo y el faldón delantero, es estilo Lexus.
La expresión japonesa ‘kizashi’ significa que algo magnífico se aproxima y no en balde ese es el nombre que distingue al sedán mediano que la empresa automotriz Suzuki ha deslizado por allí que es el más importante en la historia de la compañía. Para empezar, fue nominado como auto norteamericano del año por un jurado de periodistas automotrices que lo manejaron antes de que llegara a las salas de exhibición.
El Suzuki Kizashi viene con un motor cuatro cilindros 2.4 litros de aluminio con sincronización variable de válvulas, que hace un buen trabajo, obteniendo un índice combinado ciudad y carretera de 25 millas por galón. Genera 185 ó 180 caballos de fuerza, dependiendo de si es acompañado por una caja manual de seis velocidades o una transmisión continuamente variable CVT (Continuously Variable Transaxle). La CVT trabaja como una transmisión automática, pero también puede controlarse manualmente con seis rangos accionados por medio de paletas de cambios en el volante. La prueba que hice fue con la segunda versión. Un Kizashi SE.
Los ingenieros de Suzuki invirtieron mucho tiempo y esfuerzo en el desarrollo de la suspensión (puntales MacPherson en el frente y enlaces múltiples en la parte trasera) y esto se siente; la marcha (incluso sobre carreteras en mal estado) y el manejo (incluso conduciendo con fuerza en el circuito), son excepcionales para un sedán deportivo mediano que cuesta sólo $21,499.
El chasis levanta el listón en cuestiones de rigidez, al igual que los frenos, los cuales se comportan perfectamente.
Está disponible con tracción total. Éste es un sofisticado sistema que se puede activar o desactivar, así usted puede utilizar la tracción delantera normal sobre pavimento seco y no malgastar combustible.