única medida de ambos Ejecutivos haya sido una militarización de la zona que no ha evitado el fortalecimiento progresivo de los grupos ilegales.
Como consecuencia, la corrupción ha salpicado también a las instituciones públicas: "Lo único que necesitas para hacer cualquier actividad ilegal e ingresarla a Venezuela o Colombia es tener los suficientes recursos para pagar a quienes controlan las fronteras".
Esta situación provoca, afirmó, un "clima generalizado de temor" en los municipios fronterizos, donde los grupos ilegales ejercen un control estricto sobre la población, con atentados, amenazas a organizaciones, líderes comunitarios y sindicalistas, y coacción a comerciantes, empresarios y comunidad en general.
En su opinión, ambos Gobiernos "siguen subestimando esta problemática, dando prioridad al enfrentamiento y agresión política" y "desconociendo la dimensión del daño", ya que, además, se ha generalizado el fomento de la xenofobia a ciudadanos colombianos y venezolanos que viven en territorio contrario.
"Los habitantes de la frontera no hemos podido recuperar la tranquilidad después de la desmovilización paramilitar. Al contrario, hoy se dan unas dinámicas mucho más complejas de descifrar, que son un riesgo para la vida de las personas de la frontera", sentenció.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, congeló las relaciones diplomáticas y comerciales con Colombia desde agosto pasado por la firma de un acuerdo militar que permite a soldados y asesores estadounidenses usar hasta siete bases militares en territorio colombiano.