Hace 20 años Madonna desafió a todos con sus puestas en escena, su irreverencia y un talento indiscutible.
por Mateo Sancho Cardiel
de barrio o la de reina contorsionista del “vogueing”, el baile que había robado a los círculos gays underground de Nueva York.
Todo ello con un elemento en común: el vestuario de Jean Paul Gaultier, quien reconoció haber necesitado un bote de aspirinas para engalanar a la que desde entonces sería una de sus musas de referencia.
El Blond Ambition Tour llegó a Europa el 30 de junio, arrancando en Gotemburgo (Suecia), y recaló en tres ciudades españolas -Madrid, Barcelona y Vigo- antes de cerrarse en Niza (Francia).
Cuando acabó la gira, Madonna confesó que sentía, con razón, un gran vacío. Aun dentro de su incombustible olfato para permanecer en lo más alto, la hazaña sería difícil de repetir.