el sector comercial ha visto reducida sus ventas en 90 por ciento y el sector informal hace su “agosto” de la situación, sacando a circulación vehículos de todos los modelos para ofrecer improvisadas rutas de transporte de uno a ocho dólares.
Si, el viernes pasado, el fallo de la Corte Constitucional enterró la posibilidad del referendo reeleccionista provocando un “tsunami político en Colombia”, el paro de transporte en público en Bogotá puede provocar un “hueco económico”, en las ya, maltrechas finanzas de los habitantes de la capital, que al cierre de esta crónica, tratan de volver a sus residencias a pie, en cicla, motos e incluso: en bicitaxis.
Este escenario poco alentador, se presenta a menos de doce días de las elecciones que definirá la nueva composición del Congreso de la República, la elección de los representantes de Colombia al Parlamento Andino y la escogencia en las urnas del candidato presidencial del partido Verde y el Partido Conservador.
Mientras en las vallas publicitarias, colocadas en sitios estratégicos de la ciudad, se leen mensajes de los diversos candidatos al cuerpo legislativo, en las calles todo es confusión, aglomeración y las estaciones de Transmilenio -transporte de movilidad en Bogotá- ríos humanos tratan de alcanzar un puesto, en medios de enfrentamientos verbales y empujones.
Lo más preocupante es que este servicio público también salió afectado de la jornada de protesta, luego que manifestante lanzaron piedras a varios buses articulados, colocando la integridad de mujeres, niños y personas de la tercera edad. “Una radiografía, no vista en la historia de la ciudad en la última década, cuando se había avanzado signficativamente en un sector tan sensible para los capitalinos como la movilidad”.