Maribel Hastings mhastings@americasvoiceonline.org America’s Voice
WASHINGTON, D.C. - La semana pasada la presidenta de la Cámara Baja, la demócrata Nancy Pelosi, refrendó su compromiso con una reforma migratoria amplia que ha tenido el apoyo de su colega republicano de Florida, Lincoln Díaz-Balart, quien anunció su retiro, pero espera, afirmó, que Pelosi lleve al pleno un proyecto de reforma migratoria integral.
Es más fácil decir que hacer.
Pelosi y el liderazgo demócrata cameral siempre se han escudado en que el Senado tiene que actuar primero.
Pero quienes esperamos a que el presidente del panel senatorial de Inmigración, Charles Schumer, senador demócrata de Nueva York, presente una medida, según él, de apoyo bipartidista, hemos tenido que buscar una silla porque de pie nos estamos cansando. La espera data desde su promesa de presentarlo el año pasado, en septiembre, para el Día del Trabajo.
Entendemos que es muy cierto aquello de que el hombre propone, y en este caso, las circunstancias políticas disponen.
Barack Obama propuso y prometió no sólo una reforma migratoria sino una de salud y muchas otras cosas en medio de una economía deprimida y lidiando con oposiciones republicanas y demócratas a cada paso. Si usted le pregunta a algún demócrata, sobre todo de la Cámara Baja, dirá que es Obama el que no ha enfrentado debidamente al Senado donde han ido a estancarse o a perecer medidas avanzadas en la Cámara de Representantes.
El Senado, a la mitad de febrero, sigue enfrascado en una pelea por la reforma de salud y ahora por un plan de estímulo económico y creación de empleos. Con todo, los grupos pro reforma siguen presionando y recordándole a los líderes las promesas formuladas en el 2008, y que este año hay elecciones de medio periodo.
Al tema migratorio lo rodean una serie de cálculos políticos, muchos desatinados, que entorpecen lo que debería suponer una buena oportunidad para hacer un bien social, para ayudar a nuestra economía, y para acumular preciados puntos políticos con una comunidad y un sector electoral, los hispanos, que pueden ayudarlos a mantener mayorías, en el caso demócrata, o a volver a la palestra nacional, en el caso republicano.
La Cámara Baja, con su mayoría demócrata sostenida en moderados y conservadores
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