Nacional Monte de Piedad ha abierto en el curso de esta semana diecisiete sucursales nuevas en México.
Manuela Astasio
-la cuesta de enero, Semana Santa y el regreso a la escuela- se van alargando progresivamente.
Paciencia y algo de lectura parecen los útiles necesarios para sobrevivir a las largas colas que inundan la histórica y céntrica sucursal con la que Nacional Monte de Piedad cuenta cerca de la catedral capitalina.
Casi todos los que esperan reconocen que no es la primera vez que acuden a las básculas de los evaluadores del Nacional Monte de Piedad, que, al otro lado de las ventanillas, pesan oro sin descanso. "Nos ayudan bastante, porque hay mucha gente que está mal económicamente", comenta un usuario.
Pero, a pesar de que muchas casas se presenten como el servicio ideal para aquellos que no pueden acudir a los bancos a por un crédito, la realidad del empeño en México es más compleja, ya que algunas no se encuentran registradas en la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) y provocan más de un quebradero de cabeza a algunos clientes.
El director general de Estudios sobre Consumo de PROFECO, Roberto Bello, ha advertido a Efe de que el principal problema deriva de la confusión que, a veces, reina en torno a las tasas de interés.
Por tal motivo, recomienda que se preste atención al Costo Anual Total (CAT) y no al porcentaje mensual que algunas casas de empeño exhiben. La tabla de equivalencia entre ambas tasas de la Brújula de Compra de PROFECO revela, por ejemplo, que un interés mensual de 11,5% se convierte en un CAT del 269%.
Según Bello, muchos usuarios pueden pagar hasta un 26% más de intereses, ya que determinadas entidades cobran los meses completos, sin importar por cuántos días haya sido empeñado un bien.