Nacional Monte de Piedad ha abierto en el curso de esta semana diecisiete sucursales nuevas en México.
Manuela Astasio
La desaceleración económica de México ha aumentado los gastos imprevistos y, con ellos, el único crédito al alcance de muchos mexicanos, el prendario, un préstamo que el director general de Nacional Monte de Piedad, Juan de la Luz Dávalos, define como parte de "una cultura hereditaria".
"Los padres suelen legarles a sus hijos las alhajas precisamente con ese mensaje: que cuando tengan un apuro, puedan salir de él", señala De la Luz a Efe.
Entre 2008 y 2009, la institución que dirige incrementó sus créditos en un veinte por ciento, y las joyas y relojes constituyeron más de un 90% de los bienes empeñados. Otras prendas, como un arpa fabricada con la mandíbula de un tiburón, son las excepciones.
"Nuestro papel se ha redefinido, porque ante una crisis necesitamos ayudar más. Esta situación implica equiparnos mejor y llegar a más personas", añade De la Luz, que recuerda que Nacional Monte de Piedad no es una casa de empeño, sino una "institución proveedora de ayuda sin fines de lucro".
Aunque el director general desea "borrar la mala imagen" de que sólo se acude a los montes de piedad "en los malos tiempos" y propone el empeño como "una forma de inversión".
Eso sí, el bicentenario Nacional Monte de Piedad ha abierto esta semana diecisiete sucursales nuevas en México y ha ampliado su horario, un poco antes de que termine un mes en el que se espera que su volumen de operaciones, estimado en 1.660 millones de pesos (unos 128 millones de dólares), supere en más de quinientos millones (unos 39 millones) al de enero de 2009.
La crisis también ha modificado ligeramente el calendario de estas entidades, cuyos períodos de mayor actividad
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