Venezolanos aprovechan para comprar productos antes de medidas devaluacionistas
Tal y como había anunciado el pasado domingo, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sacó ayer a 200 guardias nacionales a las calles para, en compañía de otros 200 agentes de consumo, proceder al cierre de los establecimientos en los que se han detectado subidas de precios a raíz de la devaluación del bolívar frente al dólar.
El Gobierno ordenó el cierre durante 24 horas de 70 comercios, incluidos varios establecimientos de la cadena de hipermercados franco-colombianos Éxito. Las tiendas cerradas están acusadas de «incurrir en remarcaje de precios y especulación». Chávez amenazó en el momento de anunciar la devaluación con expropiar los comercios que especulen y entregárselos a sus trabajadores.
El Ejecutivo venezolano advirtió ayer de que responderá con importaciones masivas directas de automóviles y hasta de material escolar a una eventual ola especulativa derivada de la devaluación.
El nuevo sistema de cambio dual entró en vigor el lunes con unos tipos de 2,6 y 4,3 bolívares por dólar, lo que significa una devaluación de 20,9 y 100 por ciento respecto al cambio único anterior de 2,15 bolívares por divisa. La tasa de 2,6 se aplicará a la importación de bienes y servicios básicos como alimentos, salud, educación, maquinarias, entre otros, y la de 4,3 a «todos los demás sectores», considerados como no primordiales, entre ellos automotriz, caucho, comercio, químicos, informática y turismo, entre otros.
El Gobierno «fácilmente tiene la capacidad de tomar entre un 10 y 20 por ciento del mercado de útiles escolares» y de «comercializar 60.000 carros (coches)» anuales importados, dijo el ministro de Comercio, Eduardo Samán. «Estamos haciendo acuerdos con los rusos, los chinos y los argentinos para traer carros. Traeremos los carros con la tasa 2,60 (...), estos vehículos estarán muy por debajo
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