En el noroeste del estado de Chihuahua se encuentra una interesante región arqueológica.
Miguel Peña EFE
El estado de Chihuahua, en el norte de México, ha decidido ponerle al mal tiempo buena cara y el año próximo efectuará una inversión millonaria en infraestructuras para atraer a los turistas de EE.UU., a los que la crisis económica global obligará a hacer viajes de menor presupuesto y distancia.
"Sabemos que el mercado se va a contraer, pero esta crisis se presenta como una oportunidad", señaló el secretario de Desarrollo Comercial y Turístico de Chihuahua, Héctor Valles.
"Los norteamericanos van a seguir viajando, pero en viajes más cortos en distancia, tiempo y presupuesto (...), lo que nos obliga a reorientar nuestra estrategia a las nuevas condiciones de mercado", dijo a Efe Valles.
Chihuahua se halla bien posicionado para aprovechar esta nueva coyuntura, dada su ubicación fronteriza con Estados Unidos y la depreciación del peso mexicano respecto al dólar, que ha derivado en "un mayor poder adquisitivo del norteamericano en México", señaló.
A ello se suman los atractivos turísticos del estado, entre los que se incluyen los campos ocupados por la secta menonita y la Sierra Tarahumara, una de las regiones más abruptas y espectaculares de México.
En esta zona montañosa de 75.000 kilómetros cuadrados de extensión, una superficie similar a Austria, y poblada por 50.000 indígenas de la etnia tarahumara se encuentra el principal atractivo del estado: las barrancas.
Estos cañones, cuya profundidad alcanza en ocasiones los 1.800 metros en vertical, son la zona elegida para centrar la inversión, que se prevé será de más de 1.200 millones de pesos (unos 93 millones de dólares, 73 millones de euros) por parte del estado y de 1.000 millones de pesos (unos 78 millones de dólares, 61,5 millones de euros) a cargo de la
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