Sé que tvcable me tiene loco. Creo que tvcable y todos los demás servidores Internet nos tienen locos a todos los usuarios, que pagamos per el pésimo y leonino servicio. Desde cuando existe tvcable la vida se ha convertido en galimatías zaperoco zipizape laberinto tomaydaca babelcarga diosnoslibre y todas esas encerronas cibernéticas que transformaron la bucólica delicia que antes era escribir en un engendro satélito-virtual pluricomplejo capaz de despacientar al más sereno y entumbilar al más lúdico netargonauta. Y soy fanático y adicto, lo confieso.
Lo primero: invadió las más diáfanas fuentes castellanas y puso al mundo entero a hablar de software hardware hacheteemeele banner chat cookie cracker modem java link imél @ pixel password tripledobliu zip spam. ¡Ay! ¿Dije spam? De eso se trata: he gastado fortunas en vacunas y antivirus miles, me he sacado los ojos y los sesos tratando de proteger envíos y recibos de correos, me ensomnicé del todo y a mis rigurosas flaquezas corporales agregué anímicoespasmódicas alteraciones obra y desgracia de la invasión de spam en mis buzones de correo electrónico que van siameses con los despachos de Cronopios a la Red de lectores que sin duda spamean como yo cuando les aparece el letrerito sospechoso y sospecho en mitad de mis delirios sistemáticos que el muy vil del Bill Gates y todos esos viles Billes y recontradiles gringos inventaron para que el pobre ser humano sigloveintiunesco palpe lo esperpéntico y lo apocalíptico de esta divina comedia más que dantesca sádica diabólica vertiginosa idéntica a la gula consumista que ya había advertido Saramago y proclamado Ítalo Calvino y yo que solo soy calvínico-saramagófilo a duras penas me rasco la cabeza.
Lo peor: una vez envenenados ya no hay nada qué hacer. Si se tiene como Cronopios una lista de más de 50 mil hombres y mujeres de palabra atentos a la cotidiana desmesura de un diario virtual para el Arte y la Cultura no es cosa de decir quítame-aquíestaspajas y botarlo todo por la borda como si tantos años navegados sucumbieran de miedo porque el pulpo abrió los ojos y preparó los brazos para voltear la nave.
No, por ningún motivo abandonar el barco como sugieren amigos buenos malos consejeros. Es cierto: el correo caliente quiere incendiar la casa. Y aún sin tener la culpa Cronopios se disculpa: en los últimos días hemos enviado numerosos mensajes que
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