El senador demócrata Edward Kennedy elogió el llamamiento que hizo en México el presidente George W. Bush a una reforma migratoria integral, y le instó a que presione a los republicanos para que ésta prospere en el Congreso de Estados Unidos.
Durante la última etapa de su gira por cinco países de América Latina, Bush reiteró hoy su apoyo a una reforma migratoria que regularice la situación de unos doce millones de inmigrantes indocumentados que residen en Estados Unidos.
La política migratoria de Estados Unidos, en concreto la reciente ola de redadas en sitios de trabajo y deportaciones de inmigrantes clandestinos, ha causado la repulsa de grupos pro-inmigrantes en este país y de los gobiernos de la región.
Bush aseguró a su homólogo mexicano, Felipe Calderón, que trabajará “lo más duro posible” para que se apruebe la reforma migratoria -posiblemente para agosto próximo-, aunque también repitió su estribillo de que Estados Unidos es un país de leyes.
“Es hora de pasar de las palabras a la acción, trabajando con los líderes republicanos para impulsar nuestros esfuerzos en el Congreso”, dijo Kennedy, presidente del subcomité sobre Inmigración, Refugiados y Seguridad Fronteriza del Senado.
Kennedy, demócrata por Massachussets, señaló que las redadas de agentes federales en la ciudad de New Bedford, donde “centenares de inmigrantes fueron detenidos mientras el dueño de la empresa quedó impune”, sólo demuestran la necesidad de corregir el sistema nacional de inmigración.
¿Soñar otra vez?
Como fue anticipado, el Proyecto de Desarrollo, Alivio y Educación para menores extranjeros (DREAM, por sus siglas en inglés) fue reintroducido recientemente como propuesta de legislación en el Congreso. El proyecto enfrenta la situación de muchos estudiantes, traídos a los Estados Unidos hace
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